Javier Mendoza, remisero de Aguas Blancas, murió tras sufrir graves lesiones en una agresión ocurrida en febrero. Había denunciado el ataque en marzo y apuntó contra un grupo que intentaba controlar una parada de transporte en la frontera. La Justicia investiga el caso como un posible homicidio agravado.
La comunidad de Aguas Blancas se encuentra conmocionada por el fallecimiento de Javier René Mendoza, el remisero que falleció días pasados tras estar una internación por una golpiza recibida, y su familia exige justicia. El chofer permaneció más de 20 días internado a consecuencia de las lesiones sufridas durante una violenta agresión que había denunciado ante la Justicia meses atrás.
Según consta en la presentación judicial, Mendoza fue atacado el 24 de febrero de 2026 mientras desarrollaba sus tareas habituales como chofer de remís habilitado por el municipio de Aguas Blancas. El hecho ocurrió en la intersección de las calles Islas Malvinas y Primero de Mayo, en las inmediaciones de la Dirección Nacional de Migraciones y del Puerto Chalanas, una zona de intensa actividad comercial y de transporte.
De acuerdo con la denuncia, un numeroso grupo de personas habría protagonizado una discusión con Mendoza y otro trabajador del volante, identificado como Hugo César Albizu. La situación rápidamente derivó en una agresión física que dejó gravemente heridos a ambos remiseros.
Mendoza sostuvo que el ataque estuvo vinculado a una disputa por el control de una parada de transporte ubicada en el área fronteriza, donde trabajaba desde hacía varios años. Según relató, los agresores intentaban apropiarse del lugar mediante amenazas e intimidaciones.
El trabajador aseguró que los atacantes pertenecerían a una organización de transporte conocida como «La 23», integrada por personas provenientes de la ciudad de Salta, que ofrece viajes por redes sociales a diferentes localidades del norte provincial y de Jujuy.
Amenazas de muerte y advertencias
La denuncia presentada ante la Justicia describe un escenario de extrema violencia. Mendoza afirmó que las amenazas se extendieron durante más de diez minutos y que los agresores advirtieron a los remiseros que no regresaran a trabajar en la parada porque, según dijeron, el lugar quedaba bajo su control.



Además, siempre según la presentación judicial, los atacantes habrían proferido amenazas de muerte contra los trabajadores, advirtiéndoles que podrían sufrir represalias tanto ellos como sus familias. También habrían amenazado con provocar daños en sus vehículos.
La situación generó preocupación entre los remiseros de la zona, quienes desde entonces vienen reclamando mayores medidas de seguridad para desarrollar sus actividades en el área fronteriza.
Semanas de internación y un desenlace fatal
Tras la golpiza, Mendoza sufrió graves lesiones, especialmente en la cabeza. Inicialmente fue asistido y posteriormente internado en el Hospital San Bernardo de la ciudad de Salta.
Su estado de salud presentó altibajos durante las semanas siguientes. El remisero logró recuperarse parcialmente, pero con el paso de los días su cuadro se agravó y debió ser sometido a dos intervenciones quirúrgicas.
Pese a los esfuerzos médicos, falleció el pasado fin de semana. Su pareja, Myriam Contreras, continúa impulsando el reclamo de justicia y sostiene que las heridas sufridas durante la agresión fueron determinantes en el desenlace fatal.
La familia cuenta con certificados médicos que documentan las lesiones sufridas por Mendoza durante el ataque.
La investigación apunta a un homicidio agravado
En declaraciones a Radio A (de Orán), el abogado querellante Carlos Cisneros Cardozo afirmó que Mendoza alcanzó a realizar la denuncia cuando todavía se encontraba lúcido, a pesar de la gravedad de los golpes recibidos.
El letrado sostuvo que existen testimonios que indican que los agresores actuaron en grupo y que algunos de ellos habrían estado armados y utilizando pasamontañas al momento del hecho.
Asimismo, planteó la posibilidad de que se investigue una eventual mala praxis médica, al considerar que inicialmente no se habrían realizado estudios más profundos sobre las lesiones que presentaba la víctima en la cabeza.
Tres detenidos y otros fugados
Actualmente, tres personas permanecen detenidas mientras que otras tres continúan siendo buscadas por la Justicia. Todos son mayores de edad y algunos registrarían antecedentes.
La causa, que en un primer momento estuvo radicada en otra fiscalía, fue remitida a la Fiscalía de Graves Atentados contra las Personas y al Juzgado de Orán. Allí se analiza la posible imputación por homicidio agravado por alevosía, un delito que contempla la pena de prisión perpetua.
Desde la querella sostienen que los sospechosos serían remiseros provenientes de Salta Capital y afirman que ya existían antecedentes de conflictos similares con trabajadores del transporte en otros puntos del norte provincial, entre ellos la zona de la terminal de Orán. /eltribuno.com













































