El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, confirmó que la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) ya colabora con Bolivia mediante el intercambio de información, capacitación y apoyo técnico en la lucha contra el narcotráfico, mientras el Gobierno ultima un acuerdo para el retorno oficial de la agencia al país luego de 18 años. En una entrevista con The Associated Press, la autoridad aseguró que la decisión política ya fue tomada, aunque aún se trabaja en definir el alcance operativo y los responsables del trabajo conjunto.
Justiniano precisó que los detalles finales del acuerdo están en manos de la Cancillería boliviana y descartó de forma categórica la instalación de bases militares extranjeras en territorio nacional. Sin embargo, señaló que sí se prevén operativos conjuntos con agencias de otros países, como Estados Unidos, Brasil, Paraguay y Argentina, en el marco del combate al narcotráfico. El anuncio se da en un contexto de cambio en la política exterior tras la asunción del presidente Rodrigo Paz, que impulsó un acercamiento con Washington y el fortalecimiento de la cooperación en seguridad.

El posible retorno de la DEA ha generado reacciones divididas en el país. Mientras sectores afines al expresidente Evo Morales y sindicatos del Chapare rechazan la medida y piden incluso un referendo, analistas y autoridades sostienen que es necesario reforzar la lucha contra las redes del narcotráfico, especialmente cuando, según datos oficiales, entre el 91% y 92% de la coca cultivada en esa región se destina a mercados ilegales. En contraste, sindicatos cocaleros del norte de La Paz y líderes de la oposición respaldan el regreso de la agencia, siempre que se respete la soberanía nacional y se coordinen acciones internacionales contra el narcotráfico.












































