El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, afirmó que su gobierno hará respetar la Constitución frente a las protestas y bloqueos de rutas que reclaman su salida del poder, en medio de una crisis política y social que ya lleva casi tres semanas.
Las protestas comenzaron hace unos veinte días y se concentran principalmente en el departamento de La Paz, aunque en la última semana se extendieron a Oruro, Cochabamba, Potosí y Santa Cruz. Entre los sectores movilizados aparecen sindicatos campesinos aimaras, la Central Obrera Boliviana y agrupaciones afines al ex presidente Evo Morales.
Esta madrugada se registró un muerto.
Esto venía ya insinuándose hace tiempo con un país que está fragmentado social, cultural, políticamente, regionalmente también, con liderazgos que no reconocen las reglas del juego fundamentales de la democracia, sobre todo, pero no únicamente, el de Evo Morales, con organizaciones de la sociedad civil que desconocen el imperio de la ley.
Todo esto junto con, hay que recordarlo también, vínculos internacionales muy complejos. Bolivia, bajo Evo Morales, establece una relación estratégica con Irán, también con Hezbollah en particular. Hay un vuelo que va directamente de La Paz a Caracas y de Caracas a Teherán. Eso durante años. Y de hecho, los investigadores que siguen estos temas reconocen que hay una ruta de la droga que parte de Bolivia y utiliza estas redes de crimen organizado como parte de sus mecanismos para sacar la droga y lavar dinero.

Todo esto es importante porque cuando uno analiza el nivel de violencia que vemos hoy en las calles, esto no es improvisado. Acá son años donde, lamentablemente, la mano justa del Estado estuvo ausente y las contradicciones políticas, económicas, culturales de un país muy diverso como Bolivia se fueron potenciando.
¿Cómo se resuelve esto? ¿Quién sabe? Lo cierto es que la elección de un líder que ganó un comicio muy disputado, como el presidente Paz, no sirve para aplacar las tensiones, sino todo lo contrario.
Cuidado, hay una crisis humanitaria en Bolivia, no estamos lejos de eso, puede tener consecuencias que también pasaron.
Están en las calles, los sindicatos, los mineros, los cocaleros, toda la gente de Evo, pero del otro lado hay fuerte presión al presidente Rodrigo Paz para que decrete un estado de excepción diferente de la ley vigente que impide la participación de las fuerzas armadas en seguridad interna.
Esto sería un punto de quiebre extremadamente peligroso para Bolivia, si se diera, porque implicaría la caída en una situación, digamos, de institucionalidad dudosa. Ciertamente, situaciones de emergencia que requieren medidas extremas, pero siempre respetando el Estado de derecho.
Cuando uno ya cae en las excepciones que violan la Constitución, recordemos la Argentina de 1930, en la Corte que ratificó la validez del famoso golpe militar de Uriburu, bueno, le significó a Argentina medio siglo de inestabilidad política. Así que no hay que caer en eso. Siempre de la mano de la ley. Es fácil decirlo, difícil hacerlo, pero en principio sería un error enorme caer en esa situación porque así probablemente el conflicto esté lejos de apaciguarse. /Sergio Berensztein -cadena3.com














































